Tal como lo ha hecho Schwager, el resto de las empresas mineras anunciaron distintos planes de contingencia con el objetivo de garantizar la continuidad operacional en sus faenas y disminuir los riesgos de contagio por Covid-19.

La mayoría de ellas optó por reducir su dotación y han bajado la extracción de mineral, postergando desarrollos como proyectos de inversión, decisión que ya tomaron la minera Teck, con el proyecto Quebrada Blanca Fase 2, y Codelco, con tres iniciativas en construcción: Chuquicamata Subterránea, Traspaso Andina y las obras tempranas de Rajo Inca.

A pesar de que la crisis aún continúa y que los efectos aún no se pueden determinar por completo, desde la consultora Plusmining realizaron una estimación del efecto que todas estas medidas tendrán en la producción de cobre para este año. De acuerdo con ese análisis, si las medidas adoptadas por las mineras se extienden por un mes, la producción nacional de cobre disminuiría en 5,5% este año, es decir, unos 320 mil toneladas de cobre menos que lo esperado originalmente.

En caso de que las medidas se prolonguen por dos o tres meses, Plusmining estima una disminución de la producción de 6,1%, lo que representa unas 358 mil toneladas de cobre; y 6,3%, es decir 365 mil toneladas de cobre. Así, si las medidas de precaución y restricción se prolongan, los impactos podrían incluso extenderse en el año 2021, aunque más tenuemente. El efecto financiero, aunque eso dependerá del precio del cobre, se estima en unos US$700 millones.

“Es una estimación que busca reconocer que, debido a los cortes de dotación laboral y focalización en la continuidad productiva, postergando labores de desarrollo, existiría una merma en la capacidad productiva en el mediano plazo, en caso de que las operaciones no tomen medidas que permitan recuperar los trabajos atrasados una vez superada la crisis”, sostuvo el director ejecutivo de Plusmining, Juan Carlos Guajardo.